La
creación de universidades hace ya ocho siglos con la de Bolonia,
Salamanca, Oxford u otras, hacen que la etapa educacional se conozca
en mayor parte tal y como es hoy en la actualidad.
La
escuela hace el trabajo previo del saber para que se llegue con
capacidades mayormente cognitivas a la universidad. Ésta se
caracteriza como una institución donde se transmiten unos
conocimientos superiores para que el alumnado sea capaz de adquirir
unas competencias para el desarrollo de su profesión. Donde en
algunas ocasiones habiendo obtenido el título no saben como afrontar
una vida en la cual en ocasiones están totalmente perdidos. Y todo ello pasando
anteriormente por unas etapas que de manera propedéutica y
selectiva, hacen caer del sistema educativo a muchos de nuestros
estudiantes, dejándolos al amparo de una sociedad que no les ha
sabido dar las herramientas para su propio proyecto personal. Es la
presión del saber teórico académico que debe cambiarse a una
finalidad de formación integral de la persona. No solo saber y saber
hacer, si no también saber ser y saber convivir.
Son
muchas las instituciones que han expuesto sus visiones sobre la
finalidad de la educación. Y estas instituciones han llegado a un
consenso donde a la educación le da una importancia tal como un
derecho y un deber, un principio de igualdad entre todos los
individuos, que hace por tanto que esta misma educación tenga una
obligación de adaptarse a unas tácticas y prácticas de enseñanza
para todo tipo de alumnado. Que este pueda acogerse a ella de una
manera motivadora, donde poder desarrollar su propio proyecto
auto-educativo con la finalidad de poder construir su propio
conocimiento. Una manera más creativa de ver la enseñanza.
La
propia escolarización de toda la población en los países
desarrollados con el objetivo de que todos pudieran llegar a cursar
estudios superiores nos ha desbordado con muchos fracasos escolares
que atienden principalmente a esa necesidad de cambio que debe
afrontar la enseñanza para pasar de una mera instrucción a una
educación donde la habilidad de los individuos también se pueda
desarrollar.
Además
el contexto social y familiar repercute en esa calidad de la
enseñanza. La relación escuela y familia debe tener unos objetivos
comunes donde el programa educativo sea coresponsable. Escuela y
familia debe profundizar cooperando ya que no solo la escuela debería
impartir conocimientos académicos y las familias conocimientos para
la ciudadanía.
Por
tanto, el sistema educativo está obligado a atender las necesidades
sociales que considere imprescindibles para acoger a todas las
personas por igual, y así poder ayudarlas a orientarse para que se desarrollen en esta sociedad de una manera digna de vivir. De la sabiduría del vivir.
Como veréis en el video que adjunto a continuación, el mero hecho de saber y saber hacer a base de varita mágica acaba destruyendo al propio individuo.
Como veréis en el video que adjunto a continuación, el mero hecho de saber y saber hacer a base de varita mágica acaba destruyendo al propio individuo.
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El títol que has posat a l'entrada del blog em pareix molt interessant en poques paraules has definit com hauria de ser l'educació. El darrer vídeo que has inclòs ho diu tot, de com ens han educat. No ens han ensenyat quin són els nostres límits i com en compte de construir un món nou l'estem destruint. Per tant és molt important que l'educació creï individus responsables i cívics que sàpiguen valorar i comprendre el món que els envolta. S'ha d'educar en uns valors on els desigs en benestars materials siguin substituïts pel de qualitats morals i culturals.
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